jueves, 21 de junio de 2012

Un imán aconseja pegar y aislar a las mujeres de conducta “desviada”

Abdeslam Laarusi, el imán marroquí que dirige la mezquita de Terrassa —una de las más grandes de Cataluña—, aprovecha el rezo masivo de los viernes para aleccionar a sus fieles, más de 1.500, sobre la mejor forma de agredir a sus esposas cuando estas se portan mal. La fiscalía ha abierto una investigación contra él por incitar a la violencia y la discriminación contra la mujer, en un caso que guarda un claro paralelismo con el del imán de Fuengirola que, en 2004, fue condenado a más de un año por un hecho similar. Laarusi se ampara en el Corán para explicar, durante la plegaria, que los musulmanes deben “corregir” con actos de violencia física y psíquica las conductas “desviadas” de sus mujeres. Los Mossos d’Esquadra controlan desde hace tiempo las proclamas que se difunden desde algunos oratorios islámicos. El pasado mes de enero, agentes de los servicios de información grabaron dos discursos sospechosos dirigidos por Laarusi, como avanzó La Vanguardia. El imán aconsejó a su comunidad para llevar por el buen camino a sus mujeres cuando sean díscolas, según fuentes policiales. No se trata, dijo, de romperles los huesos o hacerlas sangrar. Lo mejor, añadió, es golpearlas con un bastón, con los puños o las manos en distintas partes del cuerpo, según fuentes de la investigación. Laarusi, un imán “influyente” pero hasta ahora desconocido para la policía —nunca había sido investigado por defender una interpretación radical del islam—, no solo justificó la violencia física contra las mujerespara conseguir el efecto, sin que se note el cuidado. También detalló otras estrategias de sometimiento: por ejemplo, la necesidad de aislarlas en el domicilio conyugal y la posibilidad de negarse a mantener relaciones sexuales con ellas. El imán también se explayó sobre su papel en la sociedad en contraposición con el de la mujer occidental, que goza de “demasiados derechos”, según las transcripciones de los discursos. El hogar es el escenario en el que debe moverse una buena musulmana, considera el imán, que, sin embargo, prefirió no prestar declaración en comisaría este martes, adonde acudió flanqueado por dos miembros de la Asociación Musulmana de Terrassa, Loukani Mohamed y El Haddab Mohammed. “Nosotros vamos cada viernes a la mezquita y nunca hemos escuchado ninguna declaración de este tipo. Siempre habla de lo importante que es la familia y los hijos, y de que la mujer es como una hermana para el hombre”, explicó El Haddab. Tras analizar sus intervenciones en la mezquita, los mossos remitieron un informe al fiscal especial de delitos de odio y discriminación de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, que abrió diligencias de investigación. La policía pretendía que Laarusi aclarase el sentido de sus palabras, y si estas se ajustan o no al contenido literal del libro sagrado de los musulmanes. Pero el hombre, que acudió en calidad de denunciado, se acogió a su derecho a no declarar. Tampoco lo hizo al salir de comisaría. La comunidad musulmana se muestra contrariada e inquieta por la investigación. Laarusi, además, no es un imán cualquiera. Ejerce como vocal del Consejo Islámico Cultural de Cataluña, heredero de la entidad sobre la que, durante muchos años, ha pivotado la articulación del islam en Cataluña. La entidad ha sido fuertemente criticada por su escasa representatividad y por falta de transparencia en la gestión de las ayudas públicas que recibe. “Como imanes, hacemos nuestro trabajo. El Corán quiere el bien de la humanidad. Y el profeta nunca pegó a una mujer”, opinó el presidente del Consejo Islámico, Lahcen Saaou, quien admitió que desconoce las palabras de su colega Laarusi. “El Corán dice que hay que aconsejar, pero luego cada uno toma esa palabra y actúa a su manera”, dijo. El Corán trata ese asunto en la sura 4, cuando dice: “¡Amonestad a aquellas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles!”. Es uno de los fragmentos más polémicos y sometidos a muy diversas propuestas de interpretación, según recoge la profesora de estudios árabes e islámicos de la Universidad de Barcelona Dolors Bramon en su libro Ser mujer y musulmana. El imán bajo sospecha fue contratado por la Asociación Musulmana de Terrassa para dirigir el rezo de los viernes en la mezquita Badr de la localidad, una nave de 1.150 metros cuadrados situada junto al barrio de Ca n’Anglada, tristemente famoso por los disturbios racistas de 1999. La puerta principal del local —que toma el nombre de una batalla ganada por los seguidores del profeta en los primeros tiempos del islam— adopta la forma de un arco de herradura, mientras que el interior está ricamente tapizado de alfombras rojas. La mezquita tiene capacidad para 3.200 personas y dispone de una sala para mujeres. La entidad es una de las más antiguas de Cataluña y celebró el año pasado su vigésimo aniversario. Recibe ayudas del Consistorio para organizar actividades —por ejemplo, cursos de árabe— y pertenece a la Unión de Comunidades Islámicas de España. El fiscal Aguilar ha solicitado a los mossos la transcripción íntegra de los dos discursos investigados y, cuando analice ese material, decidirá si acusa a Laarusi por un presunto delito de incitación a la discriminación, al odio y a la violencia, que el Código Penal castiga con penas de uno a tres años de prisión.